Comentarios y notas sobre la realización

El camino de los tobas

viernes, septiembre 22, 2006

Comentarios sobre el video


En el blog Cultura+IVA, con la firma de Fabiana Altamirano, se puede leer como reseña del estreno del documental El Camino de los Tobas del Chaco a Rosario, realizado el 8 de abril pasado : "Cuenta con una seria investigación periodística, tiene una carga emotiva muy fuerte y pone de manifiesto no sólo la discriminación que sufren los pueblos originarios y los habitantes de cualquier villa miseria de la ciudad, por el solo hecho de ser pobres, si no los valores culturales que van perdiendo las nuevas generaciones. El tema fue tratado con una narrativa audiovisual cercana al género periodístico, donde los planos, en su mayoría realizados con cámara al hombro, están principalmente dirigidos más al contenido que al cuidado de la estética".
En Rosario/12, suplemento de Página/12 el periodista Edgardo Pérez Castillo, adelanta que "planteado con el objetivo de retratar las costumbres de una creciente comunidad aborigen en una ciudad
que se desarrolló «de cara a Europa», el proyecto se centra en la población toba pero bien puede comprenderse c
omo un reflejo de las dificultades que los pueblos originarios enfrentan en todo el continente.ver nota
En tanto, en una nota publicada por la revista "El Vecino", por Ivana Romero, su título dice: "Inmigración toba en la ciudad: una mirada más allá de la monocromía", y en la bajada acota: "El camino de los tobas del Chaco a Rosario es el nombre del documental que realizaron Ernesto Ávila y Mariela Mullhal sobre la llegada y adaptación de la comunidad aborigen al espacio urbano. A través de ese trabajo, la uniformidad que impone la marginación, comienza a poblarse de matices".

A continuación la reproducción completa del reportaje:


Por Ivana Romero










La mujer tiene la piel oscura, y una raya le parte el pelo el dos. Cuando habla, la cámara registra una boca casi sin dientes. Y la boca de la mujer relata la llegada desde Chaco a Rosario, metida junto a sus hijos en un tren de carga "sin saber bien adónde íbamos". Tiene un tono desapasionado su voz, hasta que empieza a llorar. "Nada teníamos, ni calzado, ni ropa, ni comida, nada". Y agrega que su madre quedó allá, que ella no sabía dónde venía, dónde llegaba, repite, y admite que extraña allá.
El testimonio de Rosalía Celín de Álvarez forma parte del video documental "El Camino de los Tobas, del Chaco a Rosario", que se estrenó en abril en el auditorio del Banco Municipal. El trabajo fue producido por Mariela Mulhall y Ernesto Ávila –ambos periodistas de la redacción del diario El Ciudadano– y filmado entre 2002 y 2005 en los asentamientos locales y en las ciudades chaqueñas de Castelli, Miraflores y Pampa del Indio. Se basa en los relatos de los propios integrantes de la comunidad aborigen local sobre su llegada y adaptación a la ciudad. Se destacan los problemas de discriminación que aún sufren, el esfuerzo por no perder su idioma y el mantenimiento de sus creencias religiosas, porque a partir de mediados del siglo XX adoptaron en forma mayoritaria el culto evangelista. El proyecto ganó el concurso de subsidios del Fondo de Cultura Municipal.


¿Cómo se les ocurrió comenzar a investigar la problemática de los tobas en Rosario?

Ávila: Antes que nada, por una cuestión de curiosidad, porque nunca había sabido demasiado sobre el tema. Llegué a Rosario desde Mendoza en el 82 y cuando salía de la Técnica 10, en Vélez Sarsfield cerca de Avellaneda, veía que en la esquina había unos muchachos tobas sentados, que vendían artesanías. Vos te acercabas a preguntar algo y no hablaban. Sólo te decían «cinco pesos». ¿Quiénes eran? ¿De dónde venían? Ahí me agarró la curiosidad que le puede agarrar a cualquiera.
Después, tras el cierre del diario en 2000, hice un programa de documentales que se llamaba "Crónicas bravas"; y antes de eso había trabajado como productor y en la idea de otro programa de documentales, "Elemental Watson". Cuando empezás a hacer un documental una vez por semana, te cebás. Además, el tema de los tobas me interesaba siempre, pero no encontraba el momento para hacerlo. Entonces llamé a Mariela y le propuse trabajar juntos. Empezamos con el documental en 2002, y para ese momento el diario había reabierto, pero yo había quedado afuera.
Mulhall: Cuando cerró el diario, algunos habíamos quedado adentro, y otros, afuera. Entonces, se hablaba de poder sostener proyectos que pudiesen incluir a todos.
Ernesto quería hacer este documental, y a mí me pareció una buena idea. Además, por el trabajo en gráfica, teníamos contacto con algunos referentes.
A partir de eso, empezamos a ir al barrio y conocer la gente. Y nos dimos cuenta que no se iba a resolver de manera sencilla, en una semana o un mes. Había que romper un cerco de desconfianza que había entre la gente. Por otro lado, no todos se expresaban bien en español. O sea, había que buscar referentes de la comunidad que tuviesen contacto con los blancos. Y empezamos trabajar. En eso salió un concurso del Fondo de Cultura municipal que otorgaba subsidios, y ganamos el primer premio. Ese fue el origen de este documental.
A: Ellos tienen una forma comunitaria muy aceitada, que es el Consejo de Ancianos; una suerte de asamblea donde se discute y se deciden cuestiones de la comunidad. Así consiguieron que les cedieran terrenos para construir un barrio, por ejemplo. Cuando conocimos los principales referentes, ellos mismos nos fueron llevando a quines manejaban distintas cuestiones que nos interesaban, como la música o las artesanías. De todos modos, te mandan a hablar con alguien y vos no sabías si esa persona te iba a dar bolilla.

De acuerdo a lo que ustedes plantean, en Rosario existe la comunidad más grande de tobas fuera del Chaco.

M: La pregunta sobre el número de tobas en la ciudad no tiene respuestas oficiales por falta de censos concretos por parte del Estado nacional, o de consultas o muestreos por parte de la provincia y el municipio. Pero los referentes de la comunidad aborigen local tienen sus propios números, y dicen que serían entre 20 y 25 mil, una cifra que significa que la población "Qom" en Rosario es la más grande fuera del Chaco.

A: Mucha gente piensa «por qué no se quedan allá en el monte, en medio de la naturaleza, si allí tienen todo». Pero en realidad, no tienen nada. El hábitat natural está siendo destruido. Agua potable no tienen porque las aguas de los ríos están contaminadas. Viven cerca de sociedad blancas, pero no tienen electricidad. Ahora se suma el avance de la soja, pero antes era el algodón. Después, la forma en que fueron quitándoles las tierras y cercándoselas. Lo que era un hábitat libre, donde podían ir de un lado a otro, ahora está cercado.
Alguna vez tuvieron la fuerza de trabajo del campesino, pero la maquinaria reemplazó todo, y esa mano de obra quedó desocupada, sin forma de subsistencia. Es obvio que se vengan acá donde, por lo menos, tienen un dispensario o una canilla de agua cerca.
M: La colonización los fue arrinconando. En algunos lugares salen a buscar tatúes o miel, que son los alimentos que consumen. Algunos conservan pequeñas tierras, pero no hay políticas para ellos. Les dan títulos que no son hereditarios, pero tienen vencimiento, por lo tanto no se pueden transferir ni se pueden vender. Esto quiere decir que, al no otorgársele la propiedad absoluta de la tierra, el día de mañana tienen la posibilidad de volver a ser desplazados.

Desde hace un tiempo, empiezan a escucharse las voces de asociaciones de pueblos originarios, donde denuncian las condiciones en que viven, o reclaman tierras y protección al Estado. ¿Cómo es la relación entre estas partes?














A: En Latinoamérica, cada vez existen organizaciones mejor constituidas. Entonces, ya no sólo se contactan con otras comunidades del país sino también de otros países. Todos los grupos se unen y se dan cuenta que la lucha del aborigen de acá tiene muchos puntos en común con la lucha de los aborígenes en Bolivia, a pesar de que son diferentes las culturas, los idiomas, y hasta las necesidades. En la derrota que sufrieron, al perder sus tierras y poner en riesgo su cultura, se debieron conformar con pedir las migajas. Eso le ha hecho muy mal a la cultura propia porque se acostumbraron al asistencialismo. Cuesta mucho romper con ese factor, detrás del cual hay muchos intereses. Ahora eso cambió, porque cambió el país, y la gente se está organizando más. Es decir, con las nuevas asociaciones, exigen que se cumpla aquello que está firmado. En la nueva Constitución, que se sancionó en el 94, se reconocen los derechos de las minorías y la devolución de tierras.

En el documental, ustedes también se detienen en lo religioso ¿Qué sucede en lo que respecta a la relación con la iglesia?

A: Mucho se vuelcan a iglesias evangelistas independientes, de la comunidad toba. Esto tiene una parte histórica. En las grandes matanzas que hubo en la década del 20, ellos se refugiaron en las iglesias anglicanas donde, por un convenio entre el ejército y el gobierno, no podía entrar la gendarmería. De ahí empezó a surgir una tendencia al cristianismo. Se produjo un cisma religioso después de la década del 20 o 30, después de una gran matanza en el Chaco que mandó la gendarmería, tras una huelga campesina.

En general, cuando uno o una llega a un lugar que no conoce, se hace algunas ideas previas, que a veces son exactas y otras no. ¿Qué sucedió con el imaginario que ustedes tenían sobre la comunidad?

M: Te vas sorprendiendo. Desde afuera, todo se ve igual porque la pobreza nubla el paisaje, hace que todo tenga un mismo tono, una cosa en apariencia monocromática. Y cuando te vas metiendo, descubrís los diferentes matices: los liderazgos, las formas de actuar, las historias. Algunas ideas teníamos porque no caímos porque sí para hablar con la gente, pero esto del cambio de tono a mí me llamó la atención.
A: Lo mismo que le puede sorprender a cualquiera que vea el documental, nos sorprendió a nosotros. Durante el viaje al Chaco, me sorprendió ver que la gente que subía al colectivo, muchas veces no sabía hablar español. Eso me llamó la atención porque evidenció el choque entre culturas, el hecho de irte de tu lugar de origen hacia otro del cual desconocés todo, inclusive el idioma. Además, ellos debieron adaptarse a una ciudad, y eso pone en discusión tu propia cultura porque las nuevas generaciones nacen acá, con otras formas de pensamiento. Se junta lo tradicional de la cultura aborigen con lo nuevo.
M: También descubrimos que muchos documentalistas extranjeros ya habían pasado por el lugar. Desde afuera se le presta una atención al tema que desde adentro no podíamos ver. En el momento en que estuve en Pampa del Indio, había misiones humanitarias encargadas de atender necesidades sanitarias, porque hay zonas donde los habitantes deben caminar kilómetros para llegar a un dispensario. Ahí parecía ser que las organizaciones civiles se encargaban de contener el éxodo o la inmigración.

¿Cuál es el saldo de estos movimientos hacia Rosario para la comunidad, de acuerdo a los testimonios que recogieron?

M: En estas migraciones, como en cualquiera, se gana y se pierde. Por un lado, está el hecho de buscar un destino mejor, a veces impulsados por la desesperación. Pero al mismo tiempo, en eso de ganar un poco en términos de subsistencia, se pierde la cuestión cultural. La cuestión del idioma es lo más complicado en cuanto a las pérdidas. Las nuevas generaciones, en contacto con el español, en un núcleo donde no se habla Qom, cada vez hablan menos. Entonces, cuando los abuelos llegan, hablan Qom, sus hijos hablan español y Qom, y sus nietos no lo hablan.
A: La tristeza del desarraigo es un común denominador. Es lo mismo que si a un abuelo italiano que vive acá, le hablás de Italia y se larga a llorar. Hay una tristeza profunda, una añoranza al vivir en un lugar tan distinto al que dejaron. Cuando vieron el documental, les cambiaba la cara, y reconocían cada árbol y decían «después del árbol ese, viene el paraje tal».
M: De todas formas, cuando les preguntás, ellos sienten que viven acá, que están instalados.
O sea, si lo ves desde un lugar más tradicional, de la cultura como conservación, se ve la pérdida. Si lo ves como un lugar de integración, donde ellos incorporan y a la vez retoman la cultura que en este caso es la rosarina, es interesante lo que pueda surgir. Pero mientras no existan políticas planteando esto, lo que sucede se va diluyendo.

Tonolec
El video documental "Del Chaco a Rosario" demandó más de treinta horas de grabación. Una de sus particularidades es la elección de la banda de sonido, sólida y desconcertante. Es que, junto a las máquinas de ritmos a las que la música electrónica nos acostumbró, aparece el español y la lengua Qom en una mixtura particular de pasado y presente.
Se trata de temas compuestos por Diego Pérez y Charo Bogarin. Él es programador y ella, cantante y letrista, tataranieta de caciques guaraníes. Juntos formaron el dúo Tonolec, que significa "caburé" en Qom. Ávila explica que "el caburé es un pájaro sagrado para los tobas". "Diego y Charo hacían música electrónica. Pero en Chaco hay varias instituciones musicales que preservan las raíces. Ellos se contactaron, flashearon, y desde entonces empezaron a hacer adaptaciones de canciones tradicionales tobas", indica. "Dentro de la comunidad no hay muchos músicos autóctonos porque está la cumbia, y el rock. En cuanto a la mixtura cultural, y la música tradicional, algunos recién ahora se ponen las pilas para recuperarlas. No hay rescate porque no hay valoración", agrega.



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